Por Lidia Ferrari (*)

Ghilarza está triste porque te ha olvidado, Antonio. Y no lo sabe. Casi le pregunto a unos ruidosos jóvenes de tu ciudad si te recordaban. No lo hice. No quise escuchar la respuesta de que no podían recordar lo que nunca habían conocido.

Por Eduardo Luis Aguirre

Raúl Scalabrini Ortiz es uno de los intelectuales más notables de los que puede jactarse esta nación. Tuvo la sutileza de la pluma y la puntería letal del pensador. Como en casi todos los casos, resultó injustamente subalternizado, diría que casi ignorado.

Por Eduardo Luis Aguirre


Este presente bochornoso de las usinas encuestadoras nos releva en principio de explicar por qué no creemos en los pronósticos previos a una elección.

Por Marcelo Barros (*)

Si he de creer en los datos oficiales, el votante promedio del Sr. Milei no responde al perfil de Micky Vainilla. Si bien su electorado es variopinto, hay un predominio de jóvenes y de pobres.

Por Jorge Alemán (*).

Días pasados publiqué una breve nota en Página 12 donde afirmaba que el poder en Argentina estaba dispuesto a incendiar el país e incluso ahogar el mercado con tal de que no se consolide un gobierno nacional y popular.

Por Eduardo Luis Aguirre

 En un país que a más de un año de producido el censo nacional no pudo constatar cuántos habitantes tiene, conferirle algún valor de referencia a las consultoras privadas que ensayan las más variopintas, fragmentarias e inconfiables metodologías es un ejercicio de fe donde la verdad aparente es producto de una suerte de revelación.

Por Lidia Ferrari (*)

En continuidad con mis últimos textos comparto este hallazgo en Antonio Gramsci. Parece Gramsci también haber padecido algo de la vergüenza por su lengua subalterna, el sardo. Traduzco un fragmento de una carta desde la cárcel a su hermana Teresa.

Por Santiago Alba Rico (*)

España es un país difícil. La derecha lo quiere simplificar. Es ese, desde los Reyes Católicos, su impulso histórico: lo llamaré el "método Procusto", por el mitológico ladrón que ajustaba el cuerpo de sus huéspedes, sierra o martillo mediante, al tamaño de la cama; o también "método Gordias", en referencia al complicadísimo nudo que Alejandro Magno, sin tiempo que perder, cortó de una cuchillada para conquistar la Frigia. La derecha quiere decidir el tamaño de España. La derecha quiere deshacer el nudo llamado España a golpes de espada.