Por Nora Merlín

Ni una menos
Una decisión colectiva expresada por la consigna "Ni una menos" está poniendo en cuestión algunos "patrones" naturalizados que funcionaban como pilares organizadores de la cultura: mandatos machistas, violentos y en su forma extrema femicidios.

En la Argentina asistimos a un cambio de época que excede largamente los matices insustanciales de la mera transición de un gobierno a otro. Abarca, en su  imperceptible profundidad, la renovada disputa por la cultura, por la construcción de nuevas subjetividades, por la configuración de un nuevo sentido común, de una cosmovisión del mundo y de las relaciones intersubjetivas en su conjunto.

"La barbarie no existe, pero si existe, nosotros somos más bárbaros que los indios. El universalismo cristiano se conjuga aquí con la valoración positiva del buen salvaje" (Todorov,Tzvetan: El miedo a los bárbaros, Ed. Galaxia Gutemberg, 2014, p.38)

El concepto de Relaciones Internacionales, fundamental para comprender los comunes denominadores entre control global y derecho, se ha vuelto particularmente polisémico durante la modernidad tardía.


por Aitor Álvarez Fernández (*)




Se pretende explicar a qué se debe el continuo incremento de neurocientíficos en el tratamiento de cuestiones psicológicas y delimitar la Psicología frente a las «Neurociencias». 

En la Argentina, pese a que la Ley de Salud Mental Nº 26657 tiene más de un lustro de vigencia, se calcula que más de 22.000 personas siguen privadas de libertad en establecimientos monovalentes, la mayoría de ellos en condiciones de flagrante violación de sus Derechos Humanos fundamentales.

Por Eduardo Luis Aguirre

Escribí aquel artículo bastante tiempo antes de que saliera publicado en este espacio, el 4 de diciembre de 2015 (1), mientras esperaba la salida de mi vuelo en el aeropuerto metropolitano. Es bueno contextualizar, en estos casos. La idea era, en ese entonces, generar un disparador sobre el presente y el futuro del paradigma emergente de la Ley de Salud Mental y sus rupturas categóricas. Una de ellas, justamente, saldada contra la lógica del secuestro institucional en un ámbito hasta ese momento inesperado. Por lo menos, para los penalistas.

El increíble discurso del Intendente de Bahía Blanca, proferido en una ciudad cuya carga simbólica no es preciso enunciar, un 25 de mayo, rodeado de uniformes y aupado por el voto mayoritario de sus vecinos, no puede ser tomado como un mero exabrupto. Nadie que no se sienta legitimado y fuera del alcance de cualquier tipo de reproche institucional podría emular la nefasta reivindicación del pasado trágico argentino y la convocatoria a identificar y combatir a un nuevo enemigo interno. La retórica de este funcionario electo exhuma las lógicas constitutivas de un "otro" desvalorado, creado unilateralmente por quien lo "identifica" y lo constituye como un riesgo para las mejores tradiciones que encarnan un ser nacional análogo del que brotaba a borbotones de los discursos genocidas durante la dictadura cívico militar. El intendente no es el único nostálgico del destino manifiesto de la eliminación del diverso. La ministra Bullrich volvió a mostrar sus intenciones provocadoras al denunciar la presencia cercana a la Plaza de Mayo de un grupo de personas portando bombas molotov. La desmentida policial llegó a tiempo, pero lejos está de autorizar la pasividad y la desatención frente a estos dos hechos, ocurridos ambos en un día patrio, pero también en un marco donde crecen la pobreza y la marginalidad, pero también la represión de la protesta social o los intentos denodados y recurrentes de acallar por cualquier vía las voces alternativas. En los medios, en las calles y en la plazas.
Por si esto fuera poco, crecen las versiones, hasta ahora no desmentidas, de la autorización del gobierno argentino de enclavar una base norteamericana en el sur argentino y otro asentamiento análogo en la triple frontera. Esos hechos no están divorciados de los dichos del alcalde bahiense. Está claro, y es sabido, que vienen por los recursos escasos. Pero también que la derecha neoconservadora está dispuesta a promover -si las condiciones objetivas y subjetivas de la movilización popular la jaquean- una intervención imperial cuya modalidad ignoramos. Como lo han hecho en todo el mundo, y en especial a partir del experimento desmembrador de la ex.Yugoslavia. Eso explica la inquietante presencia de la DEA por la que puja el Pro. Esa pulsión mortal cuenta, desde luego, con el guiño de la embajada. Por eso es que a la derecha no le importa "ganar la calle", y por eso es que las formas de resistencia deberán tener en lo sucesivo la potencia original de recrear un escenario propicio para disputar la batalla cultural definitiva. Hay que trascender de manera urgente el marco agitativo y consignista. En menos de 200 días el desastre retrógrado en el gobierno ha generado retrocesos que no va a resultar sencillo remontar en el futuro. Los medios juegan su rol consabido de utilizar mentiras y tergiversaciones cuidadosamente diseñadas y banalizaciones que contribuyen al desconcierto, la pasividad generalizada y la colonizació cultural. Sólo el pueblo organizado, un nuevo bloque histórico con vocación emancipatoria, consciente de lo que está en juego en esta hora decisiva, será capaz de conjurar la pesadilla predatoria que se abate sobre la Patria que, todavía, nos contiene.


El Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia absolvió el jueves al líder nacionalista serbio Vojislav Šešelj de todos los cargos que pesaban sobre él por su actuación en las guerras balcánicas de los años noventa. "La acusación no aportó pruebas suficientes para determinar que se cometieron los crímenes", explicó el juez del TPIY Jean-Claude Antonetti al publicar el veredicto en La Haya. "Con esta absolución de todos los cargos que contenía la acusación", la orden de detención queda invalidada y Vojislav Seselj es "un hombre libre". El pronunciamiento ha concitado rechazos en Croacia y Bosnia, y se aguarda la posible apelación de la fiscalía en el caso.
Lo verdaderamente grave, es que el imputado transcurrió nada más y nada menos que once años en prisión preventiva. 


ŠEŠELJ, fue presidente del Partido Radical Serbio (SRS) y una figura política prominente en la República Federal de Yugoslavia (RFY). Fue originalmente imputado de haber propagado una política de unificación de «todas las tierras serbias en un estado serbio homogéneo, que refirió como Gran Serbia” que incluiría a Serbia, Montenegro, Macedonia y partes considerables de Croacia y Bosnia y Herzegovina. También, de haber participado en una empresa criminal conjunta (JCE) cuyo propósito era la expulsión por la fuerza de croatas, musulmanes y otras minorías no serbias de los territorios antes mencionados. Fue acusado igualmente de crímenes contra la humanidad y violación de las leyes o usos de la guerra. El juicio comenzó el 7 de noviembre de 2007. El 21 de enero de 2009, Vojislav Šešelj se convirtió en el primer enjuiciado por crímenes de guerra en ser acusado de desacato. El juicio por crímenes de guerra fue suspendido indefinidamente el 11 de febrero de 2009, después de una decisión mayoritaria del tribunal sobre una solicitud de la parte acusadora en ese sentido, a causa de la supuesta intimidación de testigos por parte del entonces imputado. El 19 de mayo de 2010, la Cámara de Apelaciones confirmó la condena de quince meses de prisión aplicada a Šešelj por desacato. El juicio por crímenes de guerra contra Šešelj se reanudó el 12 de enero de 2010, pero se suspendió nuevamente el 17 marzo 2010. Debe destacarse que Šešelj se presentó por propia decisión ante el TPIY.  Acusado de crímenes contra la humanidad y violación de las leyes de guerra, ha venido protagonizando arduas polémicas con el Tribunal, no exentas de densas argumentaciones históricas, filosófico políticas, y geopolíticas, que, con independencia de los juicios de valor que las mismas pudieran merecer (de hecho, discrepamos con muchas de las posturas conceptuales, políticas e ideológicas de Šešelj), implicaron un interesante contrapunto con la versión oficial sobre el conflicto y las condiciones históricas previas al mismo. El Tribunal permitió su regreso a Belgrado por razones de salud durante el año 2014. Su llegada a la capital serbia concitó manifestaciones callejeras de miles de adherentes. Esas adhesiones son las que, en buena medida, explican que Šešelj se postule como candidato en las elecciones serbias, del próximo 24 de abril. El referente ultranacionalista se encuentra gravemente enfermo, ha sido sometido a varias intervenciones quirúrgicas durante el juicio y ya ha anunciado que este agravamiento en su salud, que atribuye en buena medida a los años de encierro, habrán de merecer un reclamo indemnizatorio millonario de su parte. 
La absolución ha sido dictada en un momento particularmente sensible. Sugestivamente, el 24 de marzo pasado el líder serbobosnio Radovan Karadzic había sido condenado por el mismo tribunal a 40 años de prisión por genocidio, motivando que Rusia y la propia Serbia solicitaran el cierre del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), al considerar que la reciente condena al exlíder serbobosnio Radovan Karadzic demostró que es un órgano altamente politizado.
"Observamos una considerable politización y parcialidad en el trabajo del TPIY. Abogamos por su pronto cierre", había dicho el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa tras reunirse con su colega serbio, Ivica Dacic. Hace una semana la Cancillería rusa ya criticó la sentencia de 40 años de cárcel contra Karadzic por crímenes de guerra y acusó a dicha corte internacional de crear "el mito" de que sólo los serbios tuvieron la culpa de la guerra de los Balcanes. Por su parte, Dacic también abogó por suspender "en un corto plazo de tiempo" las actividades del TPIY, del que dijo que "no contribuyó a la pacificación" en la antigua Yugoslavia, su principal objetivo."¿Después de 20 años hemos firmado las paces en la antigua Yugoslavia? No. En los últimos años se ha producido una escalada verbal entre Serbia y Croacia", continuó, asegurando además que "La Haya es sinónimo de la ciudad de la que los serbios no regresan vivos" y el TPIY es "un tribunal político creado, según nuestro pueblo, para juzgar sólo a los serbios"."El fundamento de esta política es que los serbios son culpables de todo y que los serbios son los principales criminales de guerra", resaltó. Dacic consideró que los criminales de guerra deben responder por sus actos, pero tachó de "totalmente inadmisible" dictar "una culpabilidad colectiva" contra el pueblo serbio. Karadzic fue condenado por el TPIY a 40 años de prisión por el genocidio de Srebrenica y por otros nueve crímenes de guerra y lesa humanidad, dos décadas después de la guerra de Bosnia (1992-1995).