El Ser nacional, la poesía, la filosofía y la política
Por Eduardo Luis Aguirre
 
 
El hombre sabe dónde construir su casa, y el animal su guarida, mas el alma ingenua de los héroes no sabe adónde ir” “Quién alteró primero Los lazos de amor para convertirlos en yugo” (Hölderlin, El Rin) La lucha de clases como motor de la historia está más viva que nunca. Probablemente lo estará siempre como categoría política, porque as sociedades evolucionan a través de los conflictos. No obstante, en aquellos márgenes en el que los pueblos saben que sólo sobrevendrán más sufrimientos, la información fidedigna del horror probable habilita la novedosa realidad teórica de oponernos a la disolución lisa y llana de un frente patriótico escarnecido, ultrajado, colonizado.

Por Eduardo Luis Aguirre

 

 

 

Los multitudinarios sucesos callejeros del denominado Mayo francés y el revulsivo de la Primavera de Praga fueron dos de los hechos que fortalecieron entre los jóvenes de los países dependientes la idea de que la revolución había comenzado en el mundo y estaba a la vuelta de la esquina. La conjunción de obreros y estudiantes en ambos países, más otros sucesos tales como la independencia de Argelia y el triunfo del pueblo vietnamita contra la primera potencia militar sugerían una suerte de determinismo teleológico en virtud del cual los cambios revolucionarios deberían suscitarse de manera inexorable y cercana en el tiempo.

Por Lidia Ferrari (*)

 

 



La experiencia de estos últimos días en Italia refuerza la idea comentada que Draghi, ex presidente de la Banca Europea y financista de Goldman Sachs, no tiene dotes políticas sino de mando. Draghi fue Premier luego de un golpe de palacio que hizo destituir a Giuseppe Conte, capo del M5S. Su gobierno de 17 meses mostró que se trata de una restauración de derechas. Draghi, como súbdito de Biden, continúa el proyecto estadounidense de humillar a Europa.

Por Ignacio Castro Rey (*)

 

 

 

Lo contrario de la vida no es la muerte, sino el miedo. De ahí la expresión popular: «Paralizado de miedo». Si se consigue salir de ese estado larvario puede ser muy triste vivir en Occidente. Te hacen creer que eres libre, que puedes pensar y vivir como quieras. Cuando te das cuenta estás siendo señalado -o silenciado- por el simple hecho de que, en cuestiones que atañen a nuestra coherencia tribal, te atreves a pensar de modo distinto a las mayorías y minorías reconocidas.

Por Eduardo Luis Aguirre

 




Uno de los significantes que más incógnitas depara en nuestra época es, paradójicamente, la categoría de izquierda política. La derrota que las expresiones institucionales del marxismo clásico sufrieron a fines del siglo pasado, la deriva de las estrategias y de la fisonomía de las ideas de izquierda y el eufemístico fin de las ideología, confirmaban la imposición unánime del capitalismo neoliberal como nuevo y único bloque capaz de disciplinar al mundo sobreviniente a partir del Consenso de Washington.

Eduardo Crespo es uno de los economistas a los que más atención le dispensan los referentes de la "División Ascenso", una especie de "cocina" lícita que opera como brazo económico de Derecho a Réplica, la hoja que pone distancia, desde la política, con el optimismo recargado de la voluntad del progresismo portuario, situación problemática ésta que a esta altura de la historia se ha convertido en un problema con ontología propia. Las coincidencias entre nuestros referentes económicos y este docente argentino que también imparte sus clases en Brasil, por lo tanto, no pueden asumirse como casuales y son más bien la consecuencia de marcos teóricos y análisis cada vez más cercanos en la dinámica que impone la realidad argenta. Esta entrevista a Crespo fue publicada originariamente en http://anccom.sociales.uba.ar/2022/07/14/vivimos-en-una-vetocracia/ el pasado 14 de julio. La compartimos con nuestros lectores, seguramente tan ávidos como nosotros de conceptualidades que hagan a las efectividades conducentes de un contexto epocal por demás severo, plagado de un infantilismo consignista sin precedentes. Aquí está, esta es.

Por Eduardo Luis Aguirre

 


Hay una proximidad imprescindible que flota con la densidad de una niebla totalizante y única en los desiertos. La proximidad de los que transitan la lejanía aparente es lo único que puede contrariar la pacificación mortecina de esos páramos. El desierto, que Heidegger señala como peor que la propia destrucción, vale como una metáfora unitaria, abigarrada, conjunta. Como un imperativo de retorno a una casa común de la que nos ha desalojado un sistema global, circular, brutal. No puede haber acuerdos duraderos, estratégicos, con el neoliberalismo.

Por Eduardo Luis Aguirre

 


Acuciado por una multiplicidad de problemas, externos e internos, el descafeinado socialismo español que conduce el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha ido asumiendo medidas que lo reconcilian con sus tradiciones ideológicas, para regocijo de sus aliados de Unidas-Podemos y las evocaciones oportunistas (un verdadero golpe bajo) del Partido Popular y la anomalía política que encarna VOX desde la ultraderecha, ambos sin respuestas políticas frente a los anuncios.