Borges y Perón: " Hacer creer"
 Por Lidia Ferrari
a la memoria del '55 
Borges escribe una fuerte diatriba contra Perón en 1955, año en el cual festejaría el derrocamiento del gobierno de uno de sus enemigos ideoló­gicos. Su texto intenta mostrar el procedimiento por el cual alguien puede hacer creer cosas que no son ciertas. Lo que dice en ese pequeño texto para denostar al fenómeno peronista, utilizando la lábil frontera entre ficción y realidad y su manipulación, podría ser utilizado para analizar su propia invectiva.

Por Eduardo Luis Aguirre

En un artículo anterior, en el que habíamos comenzado a analizar el discurso del Presidente de Rusia en el último Foro Económico de Davos, destacábamos la mirada de Putin sobre las consecuencias socioeconómicas  y sociopolíticas de la pandemia, a las que Rusia proponía anticiparse con un diagnóstico de situación y medidas urgentes y concretas.

El expositor aseguraba respecto de ambas problemáticas que en el futuro será imposible intentar recomponer las economías apelando a herramientas tradicionales tendientes a aumentar el crédito privado y mucho menos a una especie de reseteo sistémico capaz de arrojar a millones de personas a la desocupación.

Por Eduardo Luis Aguirre

Desde hace algunas décadas observamos el tránsito del capitalismo industrial a otras formas de acumulación que maximizan la tasa de ganancia. Lo productivo cede ante la prepotencia de un sistema financiero que no solamente influye en la economía y los mercados sino también en las sociedades y en los sujetos implicados en esas transformaciones drásticas e impiadosas. Algo (o mucho) de esto denunciaba Vladimir Putin en un discurso de ineludible lectura pronunciado en el último encuentro de Davos. El capital no ha dejado de tocar las subjetividades sino también las sociedades. Entre ellas, por supuesto, al fútbol, convertido en su faceta profesional en un espacio de explotación, negociados y multiplicación de circulante dinerario sin precedentes en la historia. Por supuesto, este hiperprofesionalismo ha desnaturalizado al fútbol. Desde la apropiación de los clubes por grandes capitales de cualquier lugar del mundo, hasta el rol de los “representantes” de jugadores, el papel de operadores primitivos y brutales que cumplen todos los días y a toda hora la gran mayoría de los “periodistas” especializados y la instrumentalización de los jugadores, paradójicamente los principales protagonistas de este juego, entre otras calamidades. También los clubes “privatizados” y las empresas que consiguen camouflarse legalmente como clubes y participan en los distintos torneos de ligas. Alguna noticia todos tenemos sobre eso, seguramente.

La tragedia del “Morro” García (y no personalizo sino para ejemplificar, porque no conozco en particular su caso) devuelve -seguramente de manera efímera- al primer plano de responsabilidad a los clubes. A los profesionales y también a las instituciones sin fines de lucro a las que reivindicamos como clubes sociales. Pero debemos recordar que hubo hechos similares anteriores, seguramente con particularidades diferenciales que también desconocemos.

 

Por Eduardo Luis Aguirre

El reciente discurso de Vladimir Putin en la conferencia de Davos no ha tenido ni por asomo la repercusión que semejante pieza de anticipación política debería haber concitado.Esa intervención deja en claro que el gigante euroasiático es la primera potencia que se atreve a conjeturar la complejidad de un mundo postpandémico. Por el contrario, ni Donald Trump ni los demócratas pudieron liderar la imaginación de un nuevo orden, y China ha preferido guardar silencio sobre el particular, al menos hasta ahora.

Por Eduardo Luis Aguirre

Como en el caso de Ruanda, Netflix reaviva las polémicas históricas existentes acerca de los juicios llevados a cabo después de la IIGM contra los “responsables” japoneses de diversos crímenes cometidos antes y durante el conflicto bélico. Veintiocho jerarcas, con la sugestiva ausencia del emperador Hiroito, enfrentan los procesos de Tokio realizados después de la guerra (“Tokyo Trial”).

Por Lidia Ferrari

Pero, ¿qué hay de peligroso en el hecho de que las gentes hablen y de que sus discursos proliferen indefinidamente? ¿En dónde estaría el peligro?”[1]. Michel Foucault

Por Eduardo Luis Aguirre

En la edición del último domingo de Página 12, el politólogo Atilio Borón alertaba sobre la composición ideológica y la biografía política de algunos de los funcionarios que acompañarán al veterano presidente que accede a la Casa Blanca una vez superada la "pesadilla" y el “peligro” que significaba Donald Trump. En uno de los párrafos de su artículo "Joe Biden en la Casa Blanca: ninguna ilusión”, Borón hacía referencia al protagonismo que en las embestidas de la derecha ucraniana -que se dieron en 2014 en el Maidán y que culminaron con el derrocamiento del entonces presidente Víctor Yanukóvich- había asumido la designada Subsecretaria de Asuntos Políticos del Departamento de Estado Victoria Nuland.

Por Eduardo Luis Aguirre



El neoliberalismo ha demostrado que es mucho más que un sistema político o económico. De hecho, una buena parte de sus disputas no se dirimen en estos territorios sino que avanzan sobre la cultura, la ética y el sentido. Hay un objetivo global que es la captura de las almas, según lo enunciaba Margaret Thatcher, y que podemos caracterizar más propiamente como la colonización de las subjetividades. Este nuevo formato de ejercicio del poder mundial ha acontecido en el marco de un sistema circular en el que no ha resultado hasta ahora posible encontrar alternativas institucionales por fuera del propio neoliberalismo.