El gobierno de Boric, la autoridad simbólica y el pensamiento vigente de los clásicos
Por Eduardo Luis Aguirre
 
El gabinete de Boric señala un camino de justicia y reparación histórica. Seguramente no le será sencillo gobernar, pero comenzar dando semejante muestra de autoridad simbólica y compromiso ético no es poca cosa.

Por Eduardo Luis Aguirre
El pensamiento de Enrique Dussel concita análisis y perplejidades permanentes sobre temas fundamentales que conciernen a lo que él asume como una filosofía política de la liberación (*).

Por Jorge Alemán

Desde muy joven me interesó la idea sartreana de la "mala fé " ,esa actitud que intenta encubrir las consecuencias de una decisión justificandose en "circunstancias " externas u obstáculos que surgen de la propia realidad .

Breves e impecables reflexiones del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos sobre los lugares comunes del pampenalismo y la demagogia punitiva.

Chronos era la divinidad que evocaba al tiempo en la antigua mitología griega. El mero transcurrir, como extrañeza y perplejidad hecha Dios de varias (creo que tres) cabezas. El tiempo, como dialéctica inexorable que nos trasciende y da testimonio permanente de nuestra finitud.

Por Ignacio Castro Rey

 

"Mueren dos personas, una madre de ochenta y dos años y su hija discapacitada de cuarenta. A la muerte de la madre, por causas naturales, sigue la muerte de su hija discapacitada, por inanición. ¿Vivían solas, aisladas, en el Polo Norte? No, vivían en mi país".





La posibilidad de entrecruzar el pensamiento de Enrique Dussel, Juan Carlos Scannone   y  Rodolfo Kusch en vías de iluminar una nueva concepción de la religiosidad como pensamiento liberador es una de las epifanías más conmovedoras de la filosofía latinoamericana.

Por Tzvetan Todorov



Un día, en el siglo v a. C, en Sicilia, dos individuos discuten y se produce un accidente. Al día siguiente aparecen ante las autoridades, que deben decidir cuál de los dos es culpable. Pero, ¿cómo elegir? La disputa no se ha producido ante los ojos de los jueces, quienes no han podido observar y constatar la verdad; los sentidos son impotentes; sólo queda un medio: escuchar los relatos de los querellantes.