Borges y Perón: " Hacer creer"
 Por Lidia Ferrari
a la memoria del '55 
Borges escribe una fuerte diatriba contra Perón en 1955, año en el cual festejaría el derrocamiento del gobierno de uno de sus enemigos ideoló­gicos. Su texto intenta mostrar el procedimiento por el cual alguien puede hacer creer cosas que no son ciertas. Lo que dice en ese pequeño texto para denostar al fenómeno peronista, utilizando la lábil frontera entre ficción y realidad y su manipulación, podría ser utilizado para analizar su propia invectiva.

Eduardo Luis Aguirre dialogó en "La Condición Humana" con la psicoanalista y escritora Lidia Ferrari, autora del libro "La diversión en la crueldad. Psicoanálisis de una pasión argentina".

La crueldad y el sadismo en las bromas pesadas. Historización de bromistas y víctimas. Desde José Ingenieros, Leopoldo Lugones y Sarmiento hasta un papa. La construcción de un sujeto victimizado. Patoteros porteños y episodios de crueldad extrema en las bromas pesadas de principios del siglo pasado. Las réplicas del sadismo en la televisión argentina de los noventa. Las bromas, la humillación extrema y la tragedia, una cuestión de poder y de clase.. Una conversación imperdible en la Radio Pública.

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Por Eduardo Luis Aguirre y Liliana Ottaviano

Nuestra concepción occidental del tiempo se aproxima demasiado a una ficción aporética. La historia no consiste, como lo hemos aprendido, en un tránsito lineal entre un pasado que nunca pudimos conocer en su verdadera dimensión, un futuro que tensa los esfuerzos de pensadores y gurúes que exhiben una audacia que asombra y un presente cuyas vertiginosas singularidades y coordenadas tampoco podemos auscultar medianamente. El mundo ha pasado a ser más pequeño, pero a su vez también muchísimo más complejo.

Eduardo Luis Aguirre dialogó en esta edición de "Multitud" con la académica y analista ecuatoriana Sofía Lanchimba sobre el resultado del balotaje que consagró presidente del país hermano al banquero Guillermo Lasso.

La vuelta del neoliberalismo en materia económica, pero también un retroceso en materia social, cultural y de derechos humanos. El rol del socialcristianismo que asedia y el duro golpe para las organizaciones sociales y el campo popular. Las privatizaciones que se vienen y la afirmación de un sentido común conservador. La preocupación por el rol del Yaku Pérez y su espacio político Pacha Kuti. El voto a Lasso: un voto anticorreísta. Los riesgos de un clivaje fatal y de un afianzamiento de la derecha dura. Los errores del gobierno de Correa. El legado nefasto de Lenin Moreno. 

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Eduardo Luis Aguirre mantuvo en su programa "La condición humana" una segunda y última conversación con el historiador y pensador español Enrique Ruiz Domènec, autor del reciente libro "El día después de las grandes pandemias".

No es posible  enfrentar las pandemias solamente con el aporte del saber médico. Es muy importante tener en cuenta los aportes de virólogos y epidemiólogos, pero hay que recurrir necesariamente a otras disciplinas: historiadores, psicólogos, sociólogos, antropólogos, filósofos, arquitectos, ingenieros, etc. 

La sociedad no será la misma después de la epidemia, pero es posible pensarla en la búsqueda de propuestas superadoras que impactarán sobre el presente y el futuro. Y los políticos deben tener la amplitud para advertir estas complejidades y dificultades.  El espíritu crítico y la imaginación moral.

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Por Eduardo Luis Aguirre

Acabo de leer el meduloso artículo de Cintia Alcaraz respecto de la lucha permanente y ardua por lograr un servicio de justicia con perspectiva de género (*). Comparto absolutamente todas sus consideraciones y, sobre todo, la direccionalidad manifiestamente política de un reclamo histórico, sobre lo que hemos dialogado con la autora en infinidad de oportunidades. Sólo me queda añadir un par de consideraciones que hacen a la necesidad apremiante de una transformación cultural cada vez más urgente a introducir en el menos democrático y más conservador de los poderes del estado.

Por Eduardo Luis Aguirre

En los últimos días, asumí la tarea de desgrabar mi editorial del sábado pasado en "Multitud", el espacio de política internacional que emite Radio Kermés y puede escucharse también por la radio pública argentina. Este es el resultado prieto, breve, muy perfectible, acerca de un neologismo que nos interpela.

Por Liliana Ottaviano 

Las Malas es una novela y son muchas historias en ella. Es una autobiografía que bien podría ser la biografía de tantas travestis. Es una pieza poética. Con una narrativa exquisita. Escrita con pasión y sensibilidad. Es una denuncia contra la hostilidad de este mundo, contra los prejuicios, las miradas inquisidoras. Es una revolución. La escritura es revolucionaria. Nos deja paradas y parados en un umbral en el que para dar el próximo paso hay que detenerse a pensar.

Al cerrar el libro no sos la misma que lo inició algunas horas antes. Empezás a leerlo y no lo podés dejar. La novela de Camila Sosa Villada, Las Malas” es una autobiografía que como bien se lee en su contratapa “cuando terminamos de leer, queremos que lo lea todo el mundo”. Al cerrar el libro caes en la cuenta que leíste en un solo libro varias historias y que Camila te deposita como observadora de múltiples escenas que tienen que ver con la condición humana.

No soy una crítica literaria, ni pretende serlo este escrito.

Los recortes que podemos hacer son diversos, sobre las identidades de género, sobre las niñeces, sobre la determinación de clase, la violencia policial, la violencia prostituyente, la construcción de hermandad, la solidaridad, el amor, la orfandad, lo (no) familiar, lo femenino y sobre lo materno. Sobre esto último intentaré articular algunas ideas.

En la novela hay algo que se cuela en las primeras hojas y que luego va cobrando un espacio importante en la narrativa, y es el hecho que acontece en la página 20, cuando el personaje de “La tía Encarna” se encuentra con un niño abandonado en una canaleta y que a partir de ese momento lo hace su hijo. Hacer de ese niño un hijo es darle valor libidinal a lo que en principio se presenta como extraño.

Problematizar la maternidad es un acto político, y esto es algo a lo que también nos invita Camila Sosa Villada. Cuestionar la idea de normalidad en relación a la maternidad tanto como lo que de instintivo hay en ella o como aquello que es posible de enseñar y aprender a maternar (cosa que muchos bienintencionados pretenden) prescindiendo del deseo que necesariamente debe causar la maternidad. Lo materno es algo que se sustancia en el deseo. La maternidad siempre se tratará de un encuentro entre la madre portadora de un deseo y “ese” niñe.