Argentina, los Balcanes, el fútbol y un conflicto que no cesa
Por Eduardo Luis Aguirre
 
 
Varios medios de comunicación consignaron hace pocos días una noticia inquietante. El Reino Unido se dispondría a recibir en Malvinas a soldados kosovares para realizar “ejercicios de entrenamiento” y otras actividades que hasta ahora, al parecer, se desconocen. Kosovo declaró en 2008 su independencia de Serbia, algo que es rechazado por Belgrado y la mayoría de los países que integran la denominada “comunidad internacional”. Entre ellos, Argentina.

Por Diego Gómez (*)

En esta guerra los países imperialistas europeos jugaron su carta en pos de sacar provecho de la forzosa retirada del imperio otomano. Al mismo tiempo, los pequeños Estados balcánicos hacían ostensible su debilidad y dependencia de las principales potencias del continente.

Por Nora Merlin

Freud (1921) estableció una lógica de constitución de la masa: en ella cierto número de individuos pone el mismo objeto −que puede ser una persona, una idea o una cosa− en el lugar del ideal del yo, operador simbólico que sostiene la identificación de los yoes de los miembros entre sí.

En la Argentina asistimos a un cambio de época que excede largamente los matices insustanciales de la mera transición de un gobierno a otro. Abarca, en su  imperceptible profundidad, la renovada disputa por la cultura, por la construcción de nuevas subjetividades, por la configuración de un nuevo sentido común, de una cosmovisión del mundo y de las relaciones intersubjetivas en su conjunto.

Por Julio B. J. Maier (*)

El llamado liberalismo, a secas, siempre representó a un modo de administración del poder político que consistía, básicamente, en una ampliación de los derechos del ciudadano combinado con un uso moderado de la fuerza pública. En el fondo, el Estado se autolimitaba por reconocimiento de derechos al individuo, derechos individuales del ciudadano que no podían ser conculcados sino por decisiones comprometidas, muy condicionadas, del poder estatal, decisiones sobre el uso de la fuerza pública de los funcionarios estatales en quienes residía ese poder como atribución de competencia.

 

Por Ignacio Castro Rey


Angustia es una palabra que Edgar Borges reitera con frecuencia en El olvido de Bruno (Ed. Carena). También miedo o frío. Y un frío que a veces atraviesa el cerebro; precisamente el cerebro, como si ya no quedase rastro del corazón. Cuando alguien no es capaz de hacer su vida, y conectar con sus fantasmas más íntimos, es una leyenda temer que está condenado a oír voces.

Por María Eugenia Jordán Chelini

1.      El miedo al ser americano

El pensamiento de la técnica, proveniente de Europa, implica una puesta en práctica de lo que se espera, de algo que se sabe de antemano; es la ciencia que quiere agotar las preguntas dando todo por sabido y conociendo los objetos que se le ponen por adelante. Según Kusch, lo que hay detrás de ello es el miedo, que surge al pensar que todo es falso en el fondo.

Por Javier de Lucas (*)

Muchos de nosotros estamos conmocionados aún (aunque no sorprendidos, desgraciadamente) por la vuelta de tuerca que ha supuesto el Consejo Europeo celebrado el 16 de septiembre en Bratislava, que ha colocado inequívocamente las políticas migratorias y de asilo de la UE bajo el paraguas de las políticas de seguridad y defensa. Una vez más, se envía a la opinión pública europea el mensaje de que inmigrantes y solicitantes de refugio son riesgos relevantes, si no incluso amenazas, para la seguridad de las fronteras y también amenazas internas, como posibles ejércitos de reserva del terrorismo.