Por Lidia Ferrari


Es para analizar cuando a una buena parte de la sociedad le alcanza con eslóganes o frases para hablar y pensar. Los han escuchado durante años y eso es todo lo que se tiene para decir.  Hay frases síntesis que expresan una posición para decir mucho más de lo que dicen: Je suis Charlie, Todos somos Gaza, Maradona es Dios. Son palabras o frases símbolo. Hay otras que vienen a cerrar el pensamiento:  “Se robaron todo”, “Se robaron un PBI”. Se cierran los argumentos. Sancionan, condenan, estigmatizan. Mi amigo Jorge dice: “como si con esa frase se dijera todo, no falta nada”. Latiguillos que pueden expresar una posición, pero desconocida para quien la pronuncia pues está tomado por esa frase y no puede decir más que eso. Se trata de operaciones que he llamado “estrategia narrativa de la dominación”. Tiene el poder de imponer sentidos y se puede pensar con la función estructural de la Verleugnung (renegación) freudiana. ¿Qué es lo que se pretende renegar? Ese es un nivel de análisis. Diferente cuando eso consolida un funcionamiento de loros repetidores convirtiendo lo que dicen en certezas. Las personas desaparecen detrás de esas certezas. Me sucedió en Italia encontrar argentinos que contaban, después de más de sesenta años, cómo los pobres que habían recibido una casa de Perón hacían asado con el parquet. ¿Cómo se puede funcionar cuando tanta, pero tanta gente reproduce en automático las frases que le han inculcado? Ya hemos transitado por estos andariveles y no hemos encontrado respuesta. Salvo que los Poderes político-económicos y mediáticos saben muy bien que somos sujetos de palabra. Por eso concentran sus esfuerzos para disponer de la propiedad de todas las usinas de producción de las narraciones que se han de consumir. Esa es nuestra fragilidad.