Por Lidia Ferrari
¿Es posible concebir algún tipo de modificación estructural respecto del pasado histórico de un país, de una historia global o local por efecto de una operación que alcance a tocar la fibra más íntima del relato contenido en la historia compartida? Pienso que sí. Las revisiones históricas se toman su tiempo, pero lentamente van modificando ciertas versiones compartidas por una comunidad. A pesar de que se siga diciendo que Nerón es el maldito tirano que incendió Roma, hace cinco siglos que se están modificando las versiones acerca de su lugar en la historia. En esa nueva versión de la historia se nos dice que han sido sus enemigos los que labraron esa negra historia que, como una narración sin sujeto, es decir, histórica, seguimos repitiendo. Quizás el relato popular de Nerón tarde en modificarse a pesar de las revisiones históricas pues todavía vivimos en un tiempo donde los ‘populismos’, es decir, los gobernantes que han sostenido medidas populares o han luchado contra algunos poderosos de su tiempo, perduran en la memoria histórica según las versiones de sus enemigos. 
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Fragmento de mi texto Apuntes de estudio: La función historizante de la lengua y la ideología en la Revista #lacanemancipa https://lacaneman.hypotheses.org/3104