Por Eduardo Luis Aguirre y Roberto Ottaviano

Días atrás, el Secretario de Finanzas, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, Federico Furiase, brindó una entrevista en la señal A24 (*). No es la primera vez que lo entrevista el mismo conductor televisivo en el mencionado canal, pero es la segunda oportunidad consecutiva en la que el invitado juega a fondo con la aporía de la dureza pretendida de los datos. En un país donde todo es posible de ser controvertido, y en el que no somos pocos los que nos preguntamos quiénes ganan y quiénes pierden en la realidad objetiva actual, el ex Director del Banco Central, con gesto adusto y pleno semblante de certeza expresa en detalle la mirada que el gobierno pretende instalar urbi et orbi. Hay un dejo docente, casi misionero en sus palabras, transmitidas a lo que supone una audiencia desinteresada o al menos poco alertada sobre los temas económicos cruciales. Un intento de enunciar desde la autoridad del saber para quienes, a lo sumo, profesan un conocimiento proporcionado por la realidad. Casi un intersticio de racismo anclado en el idealismo hegeliano del siglo XVIII. En consecuencia, los pueblos "que no tienen historia" tampoco tienen la posibilidad de poner en cuestión las gramáticas impartidas libertarias. Esos temas económicos, sobre los que Furiase explica, presumen de la endeblez de la percepción de millones de argentinos.

Por eso, desde el inicio de su exposición Furiase se afirma en la convicción de que las penurias cotidianas son “casos particulares” que en modo alguno impiden la marcha del gobierno mileísta. Ese que presume de una economía que vuela, de un PBI que avanza a paso redoblado, de un crecimiento del consumo y del empleo y de una disminución drástica de la pobreza. Nada más alejado, entonces, del estado creciente de privación de vastos sectores sociales, de un endeudamiento insensato, de una inflación que no cesa y una desigualdad sin precedentes. Por ende, esas percepciones son meras intuiciones insulares, algo que no resiste la confrontación con lo que acontece en la realidad argentina actual. Furiase, entonces, anuncia que “la idea es contarle a la gente la historia de los datos, la objetividad de los datos”. Eso implica no detenerse en la insoportable levedad de “ciertas historias particulares, porque hay que mirar los datos macroeconómicos” y evitar así que la ciudadanía se “contamine” como consecuencia de casos individuales.

Ahora bien, el interés de lo que dice Furiase radica en la necesidad colectiva de comprender lo que verdaderamente ocurre en un país que ensaya una nueva matriz productiva que redundará en una nueva composición social donde -en un futuro no demasiado determinado-, crecerán exponencialmente la minería, la extracción y producción de petróleo y gas, los minerales raros y la exportación de productos agropecuarios. Esos sectores, los seguros ganadores del modelo en ciernes son los que permitirán desechar las acechanzas de los casos individuales, los daños colaterales del nuevo ensayo neoliberal. Para eso es que existen los datos, la nueva episteme civilizatoria, que debería saldar también la remanida batalla cultural con la que convivimos desde el inicio de nuestra historia como nación.

Sin embargo, y he aquí lo paradójico, al contrastar finalmente sus afirmaciones con los datos oficiales, surgen inconsistencias y estupefacciones que invitan a revisar críticamente la mirada del expositor, sin movernos un ápice del interés de determinar ganadores y perdedores de un país colonizado por el dogmatismo cultural. Para ello, aceptemos el desafío y recorramos algunos de los datos cruciales en disputa.

Desde el principio, afirmó que “la idea es contarle a la gente la historia de los datos, la objetividad de los datos”. Y un poco después, volvió a insistir: “Todavía no hablamos de datos: Yo creo que, frente a la posibilidad de ciertas historias particulares, hay que mirar los datos macroeconómicos”. Y más adelante: “La gente se tiene que llevar estos datos objetivos, porque la gente creo que está muy contaminada de lo que son casos particulares”.

Sin embargo, observemos algunas de las afirmaciones del funcionario sobre “datos”.     

I - “La economía, cuando mirás el Producto Bruto Interno, de diciembre 2023 a diciembre 2025, creció 10,3%”.  

En realidad, según los datos oficiales del INDEC, el PIB en 2024 sufrió una caída del -1,7% respecto a 2023, y luego creció 4,4% durante 2025 respecto a 2024. Es decir, la variación del nivel de actividad diciembre 2023 a diciembre 2025 está bastante lejos de la que señala el funcionario, y sería de 2,7%.

II - “El consumo privado está en niveles record”

Según los datos oficiales de INDEC, el Consumo privado (grupos familiares), cayó en 2024 en -4,2% respecto a 2023. En 2025, con una base de comparación que había bajado (2024), experimentó una suba interanual del 7,9%. Es cierto que el consumo privado, de acuerdo a los datos oficiales subió, pero también la misma fuente oficial (INDEC) detecta que, en el período 2024-2025, “Comercio – Ventas totales en supermercados”, experimentó una caída del -9%. Es decir, caída en bienes de consumo no durables (Alimentos, bebidas, artículos de limpieza, etc.). 

III - “Sacamos más de 12 millones de personas de la pobreza”

En dos tramos de la entrevista, Furiase, tal vez en un gesto ampuloso, dice: “sacamos más de 12 millones de personas de la pobreza”.

La pobreza por ingresos, que es la forma de medición que utiliza INDEC a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), es una estimación monetaria que se determina por comparación entre el ingreso familiar y el costo de la canasta básica total. El organismo público lo informa para los dos semestres de cada año.

La llamada línea de pobreza está dada por el valor de una canasta de bienes y servicios básicos. Quienes no obtienen ingresos hasta esa línea son considerados pobres por ingresos. Si observamos los últimos datos oficiales de pobreza por ingresos elaborados por INDEC, tendremos:

 

       Período

Pobreza (%)

Personas pobres por

 

 

        Ingresos (1)

2° semestre 2023

     41,7

       19.271.431

1° semestre 2024

     52,9

       24.493.622

2° semestre 2024

     38,1

       17.640.964

1° semestre 2025

     31,6

       14.658.323

(1) Estimación basada en proyección elaborada por INDEC.

 

Por las características propias del instrumento de medición, que cierta población se desplace por encima o por debajo de la línea de pobreza, no supone necesariamente cambios esenciales en las condiciones de vida. Esto ya dependerá de cuánto supere en ingresos al valor de la canasta básica. No obstante, como puede observarse, los datos oficiales se alejan bastante del relato de Federico Furiase.

 

IV – “Yo no creo que haya gente que esté peor… yo creo que esas son historias particulares”

A partir de los datos oficiales producidos por INDEC, “Cuentas Nacionales – Informe de avance del nivel de actividad por sector de actividad”, es posible identificar algunas variables macroeconómicas, tanto por el lado de la oferta como de la demanda, para desmontar la idea, no argumentada por el funcionario, de supuestas “historias particulares”.

El nivel de actividad en 2023 cayó, respecto a 2022, -1,6%. La principal variable que afectó la oferta fue la sequía, la peor en 60 años, causante principal de la caída de la producción del sector Agricultura y ganadería en -20,2% en relación al año anterior. Como consecuencia, las exportaciones cayeron -20,2%.

Durante 2024 el PBI cayó -1,7%. Por el lado de la demanda, el Consumo privado o consumo de los grupos familiares disminuyó en -4,2%, la Inversión real (“Formación bruta de activo fijo” según INDEC) bajó -17,4%, mientras que las exportaciones, superada la sequía del año anterior, subieron 23,2%.

Por el lado de la oferta o producción, Agricultura y ganadería subió 31,3% y Explotación de minas y canteras 7,4% interanual, mientras que los siguientes sectores, principales demandantes de fuerza de trabajo, cayeron: Construcción -17,7%, Industria manufacturera -9,2% y Comercio mayorista, minorista y reparaciones -7,3%.

En 2025 el nivel de actividad subió 4,4% respecto al año anterior. Creció el Consumo privado 7,9% en forma interanual, lo mismo que la Inversión real, 16,4%, sin lograr recuperar la severa caída del año anterior. Las exportaciones crecieron 7,6%, pero lo más significativo fue el incremento de las importaciones, que en gran medida comprometen o desplazan unidades productivas residentes y trabajo local: 27% interanual.

Por el lado de la oferta interna, los sectores de mayor expansión fueron Bancos e intermediación financiera 24,7%, Explotación de minas y canteras 8%, Hotelería y restaurantes 7,4% y Agricultura y ganadería 6,2%. Los sectores caracterizados por ser intensivos en fuerza de trabajo verificaron crecimientos, pero muy lejos de compensar la caída del año anterior: Construcción 4,3%, Comercio mayorista, minorista y reparaciones 3,6% e Industria manufacturera 0,8%.   

V – “Dicen que cayeron 200 mil puestos de trabajo, pero el empleo creció en 400 mil”

Casi al final de la entrevista, frente a la pregunta: “¿No les preocupa el desempleo?”, esto señaló el Secretario de Finanzas.

Sin embargo, a partir de los informes técnicos trimestrales que publica INDEC, “Mercado de trabajo. Tasas e indicadores económicos. Trabajo e Ingresos”, podemos observar un proceso diferente al que plantea Federico Furiase.

En la etapa iniciada en 4° trimestre de 2023, hasta el último informe publicado, 4° trimestre 2025, la tasa de desocupación registra el mínimo justamente en el inicio, 5,7% en aquel último trimestre de 2023, para subir más de dos puntos porcentuales en el 1° trimestre de 2025 (7,9%) y encontrarse, en el último informe publicado, 4° trimestre 2025, en 7,5%, luego de haber caído a 6,6% en 3° trimestre 2025.

En cantidad de personas desocupadas, significa pasar de 800.000 en el 4° trimestre 2023 a 1.100.000, con una destrucción de trabajo equivalente a 300.000 personas.

Este fenómeno también provoca un incremento de trabajadores que INDEC categoriza como “no asalariados”, es decir, aquellas personas que no tienen relación de dependencia, y cuyo trabajo es, especialmente, por “cuenta propia”, con un 86-87% respecto al total de “no asalariados”, grupo que también integran, según INDEC, “patrones”, con alrededor del 11-12% y algo más del 1% ocupado por “trabajadores familiares sin remuneración”. Este grupo de trabajadores y trabajadoras que se inventa su propio trabajo, pasó de 3.500.000-3.300.000 personas (4° trimestre 2023-1° trimestre 2024) a 3.800.000 personas.

Vinculado fuertemente a este proceso, se encuentra el cierre de unidades productivas en el período. De acuerdo a la información oficial brindada por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en diciembre de 2023 se encontraban 513.650 unidades categorizadas como “empleadores”, en diciembre de 2024 eran 500.141 y, en diciembre de 2025, 489.749 unidades. La caída de empresas empleadoras en la etapa, de acuerdo a estos datos, es de 23.901 unidades.

(*) https://www.infobae.com/economia/2026/03/26/el-secretario-de-finanzas-defendio-los-numeros-de-la-economia-no-creo-que-la-gente-este-peor/