Por Radio Kermes
La columna de Eduardo Luis Aguirre en Radio Kermés puso el foco en las ideas que gravitan detrás de Donald Trump y J. D. Vance, con una advertencia sobre el avance de corrientes que cuestionan la democracia y promueven un orden social cada vez más deshumanizado.
En su habitual columna en Radio Kermés, Eduardo Luis Aguirre analizó el trasfondo ideológico que rodea a Donald Trump: quiénes son y qué piensan los actores que están detrás del presidente estadounidense en un escenario internacional atravesado por guerras, crisis políticas y reconfiguraciones de poder.
Aguirre explicó que llegó a esta reflexión mientras trabajaba sobre “el retroceso de las libertades públicas” y buscaba entender cómo se había desarrollado ese proceso en la Argentina. En ese recorrido, recordó la película Hillbilly, una elegía rural, basada en el libro de J. D. Vance, actual vicepresidente de los Estados Unidos, y encontró allí una clave para pensar el presente global.
Según describió, Vance aparece como una figura singular dentro del mapa político norteamericano: “Es un personaje muy sufrido, con una vida en los Apalaches, con una infancia muy dura, muy pobre, que representa en su sentir a millones y millones de estadounidenses profundos”. Para Aguirre, no se trata solamente de una biografía de ascenso social, sino de una referencia ineludible para comprender el nuevo clima ideológico que atraviesa a sectores decisivos de la sociedad estadounidense.
A partir de ese punto, el analista pampeano se detuvo en la biblioteca política que, a su entender, alimenta la mirada de Vance. Mencionó autores y pensadores enfrentados a los derechos de las minorías, al progresismo y a la democracia liberal. Sin embargo, subrayó especialmente a Curtis Yarvin, a quien definió como un intelectual “muy profundo, muy interesante para leer y muy riesgoso también”.
Sobre Yarvin, Aguirre sostuvo que su pensamiento supera a las derechas tradicionales porque imagina una sociedad futura organizada bajo coordenadas libertarias radicales. “Él considera que no hay ninguna forma de que la democracia se coaligue con la libertad y la libertad con la democracia, que son incompatibles entre sí”, resumió. Desde esa lógica, agregó, la democracia es vista como una burocracia ineficiente, incapaz de resolver problemas complejos con la eficacia que sí tendrían las grandes corporaciones.
Explicó que la tesis central de Yarvin es que el futuro estaría gobernado por CEOs y no por dirigentes elegidos por el voto popular. “Cualquier CEO es mucho más eficiente en el manejo y en la resolución de problemas que atañen a muchísimas personas que un político”, sintetizó. A la vez, advirtió que esa mirada encierra una deriva abiertamente deshumanizante.
“Él cree que en el futuro va a haber seres que van a ser útiles para la supervivencia y seres que no van a ser útiles. Esos seres van a tener que ser apartados de la sociedad”, señaló. Para Aguirre, se trata de una visión que combina acumulación extrema de capital, automatización total de la vida social y destrucción de toda forma de solidaridad. “Es una sociedad totalmente descarnalizada, totalmente deshumanizada”, afirmó.
Remarcó que ese universo de lecturas hoy influye en la principal potencia del mundo a través de Vance. “El vicepresidente está con estas lecturas diciéndole al presidente, marcándole un camino respecto de cuál tiene que ser el nivel de profundidad de la mirada que tiene que tener el líder del principal país del mundo”, sostuvo.
Guerra en Medio Oriente
Desde esa perspectiva, vinculó esta disputa ideológica con los conflictos internacionales en curso, en particular las guerras en Medio Oriente y Ucrania. A su juicio, el escenario muestra que Trump enfrenta límites cada vez más evidentes para controlar la situación global. “Esta es una guerra que se ha extendido de una manera que uno intuye que Trump ya no puede dominar”, advirtió.
También observó un cambio profundo en la relación entre Estados Unidos y Europa. Para Aguirre, la resistencia de varios países europeos a alinearse automáticamente con Washington revela una fractura inédita. “Se ha quedado casi sin aliados en Europa, que es una situación inédita también”, afirmó, y consideró que el desenlace del conflicto tendrá un impacto decisivo sobre el lugar que ocupará Estados Unidos en el mundo.
En el tramo final de la columna, Aguirre destacó que la discusión no se agota en la figura de Trump. Por el contrario, insistió en que el dato de fondo está en la emergencia de un movimiento más profundo, con bases sociales e intelectuales propias. “Debemos identificar a los millones de estadounidenses que piensan como Vance y a veces más como Vance que como Trump”, señaló.
En esa línea, concluyó que dentro del movimiento MAGA ya se abrió una tensión interna y que el trumpismo atraviesa una transformación de fondo. “Ya no es el mismo trumpismo. Se abre una grieta y dentro de ese movimiento aparece una figura capaz de visualizar otros léxicos, otras lecturas e imaginar un mundo radicalmente diferente”, cerró.