La columna de Eduardo Luis Aguirre en Radio Kermés puso el foco en el conflicto en Medio Oriente y en lo que definió como un mundo “sin gobierno”: cuestionó la lectura centrada en el petróleo y señaló el factor nuclear como clave del desequilibrio.

En su columna de política internacional en Radio Kermés, Eduardo Luis Aguirre encendió señales de alarma por la escalada bélica en Medio Oriente y la definió como “una guerra de proporciones desconocidas y hasta ahora lo que más me preocupa, descontroladas”. Para el analista, el conflicto adquiere una gravedad inédita por su alcance regional y porque “está disparando situaciones en las que estamos involucrados el resto del mundo”.

Aguirre situó el inicio del año en un escenario global de máxima tensión y fue directo al señalar el hecho que, según describió, aceleró la crisis: el ataque de Estados Unidos Irán el fin de semana. A partir de allí, explicó que la guerra no se entiende solo por lo militar, sino por la trama de alianzas, silencios y objetivos estratégicos en disputa.

Uno de los ejes de su análisis fue el rol de Israel y la forma en que el gobierno de Benjamín Netanyahu capitaliza tiempos y ventajas iniciales. “Hay 8 días de diferencia que le valen al gobierno de Netanyahu la iniciativa militar”, planteó Aguirre, y advirtió sobre el terreno resbaladizo de la información: “Todas las cadenas informativas del mundo están tendiendo hacia uno u otro lugar”.

En ese marco, subrayó un elemento que, a su juicio, pasa relativamente inadvertido: “Una de las potencias más beligerantes en este momento y que permanece en un silencio sugestivo es el Reino Unido”. Dijo que eso es “muy preocupante” no solo por el vínculo bilateral argentino-británico, sino por el peso histórico de la alianza con Washington: “Es muy difícil que vaya a romper una alianza de 200 años con los Estados Unidos”.

Aguirre cuestionó que el debate mediático esté concentrado casi exclusivamente en la dimensión energética. Reconoció que la mayoría de los medios apuntan al petróleo y al paso por el estrecho. En cambio, sostuvo que el disparador principal podría ser otro: el avance del programa nuclear iraní. “La guerra se produce porque a Estados Unidos y fundamentalmente a Israel le resulta imposible sostener el diálogo en la medida en que Irán ya las tenía completadas”, dijo, al referirse a etapas del enriquecimiento de uranio. Y remarcó lo que significaría un Irán con capacidad nuclear: “Iba a producir un desequilibrio regional de proporciones bíblicas”.

Como respaldo de esa lectura, Aguirre marcó otro dato que lo inquieta: “Tanto Rusia como China han permanecido absolutamente en silencio”. A ese listado de silencios sumó una crítica dura a la ONU: calificó como “vergonzosa” la postura del secretario general António Guterres y describió su reacción como una equiparación injusta: “Amonesta al que asesina y a los asesinados, como si fueran lo mismo”.

Un mundo “sin gobierno” y decisiones tomadas sin diplomacia

Para Aguirre, la escalada también expone desorden en la conducción internacional. “Es un mundo que no tiene gobierno”, afirmó, y sostuvo que Estados Unidos se involucra “un poco a tientas” en el conflicto.

En esa línea, apuntó a la interna de decisiones en Washington: “El Departamento de Estado, vale decir la cancillería, no participó de esta decisión”. Según su descripción, intervinieron figuras sin experiencia diplomática: “Participaron dos negociadores sin ningún tipo de experiencia diplomática. Uno es el yerno de Trump, un tipo que viene de los negocios”.

Aguirre también se detuvo en cómo distintos espacios políticos interpretan el papel de Irán. Dijo que existe “un enamoramiento de las izquierdas del mundo con Irán” y alertó sobre el riesgo de romantizar al régimen. “Esa romantización me parece que tiene que ser matizada”, sostuvo.

En ese punto citó a la escritora feminista marxista iraní Nasanin Armanián, a quien mencionó como una voz crítica desde adentro del universo cultural iraní. “Ella dice que este es un régimen genocida”, afirmó Aguirre, y compartió un dato que calificó como estremecedor: “El Ayatolá estaba ejecutando un iraní cada 2 horas”. Para el columnista, ese tipo de elementos complejizan cualquier lectura binaria: “Esta mirada del bueno y el malo solo es de las películas”.

“Barbarización” de la política: de Estados Unidos a España y Argentina

En el tramo final, Aguirre amplió el foco y vinculó la crisis internacional con una degradación política más general. “Esta barbarización de la política no es algo que nos pertenezca a nosotros, está ocurriendo en todo el mundo”, afirmó. Comparó la crisis de representación en democracias occidentales con la forma de construcción de poder en China y Rusia, y destacó la “rigurosidad” del aprendizaje político chino: “El aprendizaje de la política y de lo político tiene una rigurosidad extrema”.

Sobre China, dejó una definición que grafica el giro de época que propone: “Antes pensábamos que el foco de la democracia en el mundo era Estados Unidos. Hoy el foco que nos puede proteger es China, de la barbarie de Estados Unidos, de la barbarie occidental”.

Como ejemplo europeo, citó la situación política en España y habló de una ofensiva para desgastar al presidente Pedro Sánchez. “Lo que ha hecho el PP y Vox en España es lo mismo que hace la derecha en la Argentina, exactamente lo mismo, de manual”, afirmó, y describió un clima de “judicialización” con participación de “espías, comisarios retirados, gente de los servicios de inteligencia, diarios, medios”.

A modo de cierre, Aguirre dejó una conclusión abierta, sin triunfalismos: la relación de fuerzas global “no parece demasiado favorable para un proyecto emancipatorio”, pero tampoco ve un camino seguro para la escalada que encabezan Estados Unidos e Israel.

En un 2026 que arrancó con el mundo en tensión, su columna insistió en una idea central: la guerra no se entiende solo por los bombardeos, sino por lo que revela sobre el poder, las alianzas y el deterioro de la política a escala global.