• Introducción a Heidegger

    Introducción a Heidegger

     

    Por Eduardo Luis Aguirre

    En “Introducción a Heidegger” (Gedisa, Barcelona, 2011), Gianni Vattimo consigue allanar uno de los pensamientos más complejos y creativos de la historia humana. De hecho, el último gran filósofo italiano dedicó 15 años de su vida a analizar la obra del alemán. El libro, breve, ágil, organizado, capaz de recorrer los tramos principales de Ser y Tiempo, la obra canónica del filósofo de la Selva Negra, consigue un objetivo no menor, además de disipar las dificultades que en materia de lenguaje, traducción y neologismos plantea el autor presentado.

  • Los populismos de derecha no existen

    Los populismos de derecha no existen

     

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Comparto con nuestros lectores una entrevista que les compañeres de Radio Kermés me hicieron anoche, en tiempo real, mientras se sucedían los acontecimientos en Estados Unidos. Por lo tanto, respeto el título, la imagen elegida y la literalidad del texto.

  • El racismo en la Argentina. Analogías desde Sartre y la cuestión judía

    El racismo en la Argentina. Analogías desde Sartre y la cuestión judía

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Imaginamos que en la Argentina el imprescindible debate sobre la cuestión del racismo puede estar diferida en estos días por urgencias sanitarias, económicas y sociales. Esa conjetura no desmerece el carácter urgente de esa discusión.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Los procesos de dominación social, a lo largo de la historia y en todos los casos, se valieron necesariamente de la figura de un colonizador, un sujeto que pasó al acto propiciando el señorío de algunos por sobre los otros sometidos. Pero debieron contar también -en todos los casos- con el concurso de sujetos colonizados que completaran esa relación de desigualdad. Eso vale tanto para la debatida capitulación de los poderosos pueblos originarios de Centroamérica (mayas, aztecas, toltecas) contra algunos centenares de españoles, como para analizar la férrea resistencia mapuche contra el invasor español que duró cuatro siglos.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Quinientos años de ininterrumpida colonialidad nos llevaron a presumir que la historia no abarcaba a otros pueblos que no fueran los que proclamaron la centralidad moderna de Europa. Más aún, la connotación inexorablemente institucional del racismo llevó a muchos prohombres emblemáticos del mito del progreso a dudar y negar la condición humana de los pueblos subalternos.


    Por María Liliana Ottaviano

    “El otro ya ha sido suficientemente masacrado. Ignorado. Silenciado.

    Asimilado. Industrializado. Globalizado. Cibernetizado. Protegido.

    Envuelto. Excluido. Expulsado. Incluido. Integrado. Y vuelto a asesinar.

    A violentar. A obscurecer. A Blanquear. A normalizar.

    A normalizar excesivamente. A estar fuera y estar adentro.

    A vivir en una puerta giratoria.

    El otro ya ha sido lo bastante observado y nombrado como para que podamos ser tan impunes al mencionarlo y observarlo nuevamente.

    El otro ya ha sido demasiado medido como para que volvamos a calibrarlo en un laboratorio desapasionado y sepulcral… ¿Y si el otro no estuviera ahí??”

    (Carlos Skliar, ¿Y si el otro no estuviera ahí? )

    Por Jorge Alemán (*)

    A diferencia de otros teoricos actuales no creo que estemos situados frente a una "crisis de la hegemonia neoliberal" y en correlación con esta situación en un. "momento populista" Según esta visión la ultraderecha es la que está sabiendo valerse de la situación con su Populismo de derechas.

    Vivimos una etapa singularmente compleja en el sistema/mundo del tercer milenio. Esas complejidades existenciales, de diverso orden, a veces (muchas) nos deparan urgencias, incertidumbres, ansiedades comprensibles, malestares impostergables, dolores insondables.

    En su fase neoliberal, el capitalismo asfixia a los sujetos y los sume en las contradicciones más arteras. Por una parte, los conmina a un malestar de la cultura de connotaciones abismales, que va desde la convicción generalizada de que no existen alternativas al sistema hasta la intemperie gélida de la soledad y el abandono.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Hablemos, en principio, de lo unitario. De la unidad. De la necesidad de articular nuevas relaciones de fuerzas sociales y nuevas hegemonías, entendidas éstas como algo muy distinto de la mera dominación. Ocupémonos del desafío de pensar prácticas y estilos. De recrear semblantes y habilitar espacios. De despejar el idealismo iluminista como prejuicio colonial y re apropiarnos de lo real. La cultura popular (entendida como el acervo social de los oprimidos) se nutre y se asienta en "lo real".

    "¡Unión, unión y seremos invencibles!"  (Simón Bolívar)

    Imposible avanzar así. Sobre todo, si debemos  asumir fatalmente que la marcha hacia un nuevo formato de democracia popular insumirá un recorrido más largo. Porque partimos –ahora- de una vera mucho más precaria después de un retroceso que replica la debacle mundial y se hace propia, local, recalcitrantemente folklórica. Imposible revertir la cuesta si no se entiende ese mundo hostil, que es "este" sistema-mundo.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    El pensamiento no se ve, ni se toca, pero pesa, decía el profesor Carlos Cullen (imagen) explicando a Rodolfo Kusch. La filosofía, entonces, no sería tanto el amor al conocimiento sino, por el contrario, una cultura que ha encontrado a su sujeto. Una cultura a la que lo peor que puede acontecerle es aferrarse a la razón iluminista antes que a las tradiciones, las emociones o los sentimientos del pueblo. Detenerse en analizar el “ser” antes que el “estar siendo”.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Desde hace aproximadamente tres siglos, cuando occidente produjo la invención de indudable rentabilidad de la categoría de niñez, se produjo un cambio discursivo fenomenal en materia de DDHH de niñas y niños (1).

    Hasta ese momento, la infancia y el derecho que de ella se ocupa carecía absolutamente de una presencia significativa en el maltratado mundo de los derechos humanos de la colonialidad.

    A principios de 2016, cuando en América Latina comenzaba a presagiarse la magnitud de la restauración conservadora, el prestigioso fraile dominico brasileño Frei Betto había adelantaba su opinión en el sentido de que una de las causas principales de los retrocesos en gobiernos progresistas en América Latina había sido el descuido en la formación ideológica de la sociedad. 

    Hace algunas horas recibí en mi móvil un mensaje con el contenido de lo que sería un tramo de la exposición de Zaffaroni en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.

    Por Lugaralto

    Unos puercoespines renuncian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. Sus pinchos los lastiman. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada, terminan por encontrar, entre la atracción y la repulsión, entre la amistad y la hostilidad, la distancia conveniente” (*)

    En la vertiginosa verticalidad del precipicio insondable, las subjetividades arrojan resultados diversos. Suponer que porque "siempre se ha perdido contra el capital", el pueblo está condenado a derrotas inexorables es tan arriesgado como suponer que la clase media -que ha llevado al gobierno a un grupo de lumpenburgueses que perpetraron la exacción y desaparición del estado nación- seguirá manteniendo por siempre sus consignas lineales y su moralina victoriana de cabotaje.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    El pasado domingo falleció en París el economista y pensador egipcio Samir Amin (1931), uno de los intelectuales más reconocidos del siglo XX, impulsor del Foro Social Mundial y uno de los máximos referentes del pensamiento antiglobalización.

    Por Eduardo Luis Aguirre

    Franz Josef Hinkelammert (1931) es un intelectual alemán contemporáneo, ​ economista, filósofo y  -pese a su origen-  referente de la Teología de la Liberación y protagonista de célebres diálogos sobre colonialismo y colonización con pensadores tales como Enrique Dussel y Ramón Grosfoguel (1).

    Por Ignacio Castro Rey (*)

    Generalizar es abusivo y peligroso. Incluso cruel, exagerado, injusto. Pero sin generalizar no se puede pensar ni discutir de nada, ya que entonces nos quedamos solo en casos particulares, donde cada uno es hijo de su madre y poco hay que decir. Así que voy a intentar generalizar con cuidado, captando cierta media algebraica juvenil que me preocupa y veo bastante encarnada en una marea creciente.