Mario Ramírez Granados (*).

A veces el  dolor  es tan grande, que  para nombrarlo, es necesario  recurrir  a la ficción. Es el caso de La llorona (2020)  de Jayro Bustamante,  que  se sirve de la  leyenda  colonial  para  poder  nombrar  a la  historia reciente  de la sociedad  guatemalteca.

La historia de Guatemala, como en tantas partes de  América Latina  se refiere al uso del terror como mecanismo para intentar socavar a los conflictos sociales, que se deben a la profunda desigualdad  socioeconómica  sobre la que se organizaron  nuestras sociedades.

Por Eduardo Luis Aguirre

Desde hace algunas décadas observamos el tránsito del capitalismo industrial a otras formas de acumulación que maximizan la tasa de ganancia. Lo productivo cede ante la prepotencia de un sistema financiero que no solamente influye en la economía y los mercados sino también en las sociedades y en los sujetos implicados en esas transformaciones drásticas e impiadosas. Algo (o mucho) de esto denunciaba Vladimir Putin en un discurso de ineludible lectura pronunciado en el último encuentro de Davos. El capital no ha dejado de tocar las subjetividades sino también las sociedades. Entre ellas, por supuesto, al fútbol, convertido en su faceta profesional en un espacio de explotación, negociados y multiplicación de circulante dinerario sin precedentes en la historia. Por supuesto, este hiperprofesionalismo ha desnaturalizado al fútbol. Desde la apropiación de los clubes por grandes capitales de cualquier lugar del mundo, hasta el rol de los “representantes” de jugadores, el papel de operadores primitivos y brutales que cumplen todos los días y a toda hora la gran mayoría de los “periodistas” especializados y la instrumentalización de los jugadores, paradójicamente los principales protagonistas de este juego, entre otras calamidades. También los clubes “privatizados” y las empresas que consiguen camouflarse legalmente como clubes y participan en los distintos torneos de ligas. Alguna noticia todos tenemos sobre eso, seguramente.

La tragedia del “Morro” García (y no personalizo sino para ejemplificar, porque no conozco en particular su caso) devuelve -seguramente de manera efímera- al primer plano de responsabilidad a los clubes. A los profesionales y también a las instituciones sin fines de lucro a las que reivindicamos como clubes sociales. Pero debemos recordar que hubo hechos similares anteriores, seguramente con particularidades diferenciales que también desconocemos.

Por Eduardo Luis Aguirre

Poner en tensión una categoría política que inaugura el pensamiento de la modernidad occidental desde una perspectiva liberadora implica algunos desafíos no habituales para las escuelas de derecho argentinas.

Por Eduardo Luis Aguirre

El histórico proceso que derivó en la reciente media sanción de una ley que promueve el aborto legal, seguro y gratuito en la Argentina volvió a dar cuenta de la relevancia y la densidad de miles y miles de mujeres ganando la escena pública. La militancia por el reconocimiento de derechos fundamentales de las mujeres encarna un nuevo sujeto político, original, inédito e imprevisible para las conceptuaciones sociológicas clásicas.

Por Eduardo Luis Aguirre

El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos advierte, parafraseando a Carlos Marx, que un fantasma recorre América Latina. Ese fantasma es nada más y nada menos que la restauración conservadora en diversos países de la región, y esa irrupción -para muchos inesperada- obliga a Boa a tratar de entender cómo pudieron derrumbarse, como un castillo de naipes, las conquistas y derechos a los que, con sus más y sus menos, los pueblos del Continente habían accedido durante más de una década. Nos encontramos -postula- en un (nuevo) período de lucha defensivas.

Por Eduardo Luis Aguirre

Hace muy pocos días, el 31 de mayo pasado, fallecía el intelectual y académico peruano Aníbal Quijano.

Se trata de uno de los pensadores más importantes de América Latina, un militante por la causa de la liberación de los pueblos de la región, que pagó con la cárcel y la censura la creatividad de sus postulados teóricos y sus inclaudicables convicciones revolucionarias.

Por Eduardo Luis Aguirre

Ramón Grosfoguel, sociólogo portorriqueño, uno de los referentes más reconocidos de la Teoría de la Decolonialidad, es además uno de los militantes más conspicuos del denominado “Proyecto de la Modernidad/Colonialidad”, uno de los grupos de pensamiento crítico más importantes del Continente, integrado también por sus colegas Aníbal Quijano y Edgardo Lander, el semiólogo Walter Mignolo y los filósofos Enrique Dussel y Santiago Castro- Gómez, entre otros.

Por Eduardo Luis Aguirre

En todo el  mundo se multiplican los interrogantes y las respuestas -siempre provisorias- que se ensayan para explicar la crisis de los populismos latinoamericanos y su retroceso frente a expresiones conservadoras en elecciones nacionales recientes.