Por Eduardo Luis Aguirre

"La venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón" retrataba Jorge Luis Borges en Episodio del enemigo. La misma y exquisita lógica utiliza en Caín y Abel: "A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.

Por  Eduardo Luis Aguirre

El hedor de América es todo lo que se da más allá de nuestra populosa y cómoda ciudad natal. Es el camión lleno de indios, que debemos tomar para ir a cualquier parte del altiplano, y lo es la segunda clase de algún tren y lo son las villas miseria, pobladas de correntinos, que circundan Buenos Aires”. “Un juicio de pulcritud se da en Ezequiel Martínez Estrada cuando expresa que todo lo que se da al norte de la pampa es algo así como los Balcanes” .“La categoría básica de nuestros buenos ciudadanos consiste en pensar que lo que no es ciudad, ni prócer, ni pulcritud no es más que un simplehedor que merece ser exterminado” (Kusch, Rodolfo: “América Profunda).

“Llegamos a la conclusión de que vivimos dos verdades, una ficticia, que percibimos, y otra real que apenas alcanzamos a vivir. La dimensión irreal de aquella y la dimensión demasiado real de ésta crean el conflicto” (1)
La noción postmoderna de “sociedad de riesgo” debe ser resignificada en clave decolonial para que pueda ser introyectada colectivamente en nuestro margen, de acuerdo con las singularidades propias de la región.
Como toda categoría epistemológica que intenta explicar los fenómenos que acontecen después del ocaso de las sociedades industriales, la idea misma de postmodernidad implica solamente una crítica interna de Europa hecha por los propios europeos. Que a veces nos concierne, y otras veces, no.
El capitalismo en su fase neoliberal presenta numerosas particularidades que ya hemos analizado pormenorizadamente en presentaciones anteriores. Quizás una de las singularidades más violentas de la nueva cultura conservadora surja del programa del denominado “Nuevo Realismo de Derecha” norteamericano, que alcanzara gran auge no solamente en el país más poderoso de la tierra, sino también en otras regiones del mundo, incluso en países de la periferia, como es el caso de América Latina.

Por Eduardo Luis Aguirre

Hoy es innegable la hegemonía de los derechos humanos como lenguaje de la dignidad humana. Sin embargo, esta hegemonía debe convivir con una realidad alarmante. La gran mayoría de la población mundial no es sujeto de derechos humanos, sino el objeto de los discursos de derechos humanos. Por tanto, hay que comenzar por preguntarse si los derechos humanos son eficaces para la lucha de los excluidos, los explotados y los discriminados, o si, por el contrario, la hacen más difícil. En otras palabras, ¿la hegemonía de la que goza hoy el discurso de los derechos humanos es el resultado de una victoria histórica o, por el contrario, de una derrota histórica?” (1)

 

Por Andrés Antillano (*)


¿Cuáles han sido las respuestas penales del gobierno bolivariano? ¿Existe alguna relación entre la naturaleza de un proyecto político y el uso del castigo? En este trabajo nos proponemos aproximarnos a la naturaleza y mutaciones tanto del discurso como de las políticas punitivas del chavismo.

Una de las problemáticas más sensibles del saber criminológico lo constituye su imposibilidad histórica de superar el marco de la epistemología eurocéntrica o americanocéntrica. Aunque parezca una cuestión lateral, la colonización en materia de contenido criminológico acompañó el proceso totalizante de cooptación cultural de la conquista, y ese sesgo colonial no ha podido ser conmovido por la academia, después de más de tres décadas ininterrumpida de vigencia democrática.

 

Por Eduardo Luis Aguirre

Este artículo intenta recuperar una investigación del profesor mexicano Fernando Tenorio Tagle y se propone problematizar las remanidas retóricas y las  interminables cruzadas contra la “impunidad”, todas ellas  inexorablemente infructuosas, resultado éste que, por supuesto, los estados policiales conocen perfectamente de antemano.