Por María Liliana Ottaviano (*)

 

Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico?”. (Lacan)

El sintagma "subjetividad de época" contenido en esta frase de Lacan bien vale para abrir este texto en el que se intenta dar cuenta del entrecruzamiento discursivo entre lo social y lo singular. Entre lo político y la subjetividad. Entre lo colectivo y lo individual.



Si para Freud el origen de la sociedad se sitúa a partir del asesinato del padre originario, Lacan-en el retorno que hace al propio Freud- elegirá la respuesta de Lévi Strauss para situar el origen de la organización social a partir del intercambio de mujeres. Desde aquí parte Markos Zafiropoulos para plantear la cuestión femenina revisando no sólo la pregunta por la figura del padre sino también por el papel de la mujer en el plano colectivo, en el plano del deseo y en el plano de lo político.

Hoy las mujeres somos el motor de las transformaciones sociales y políticas cuestionando las formas que asume la reproducción de la dominación masculina. Dominación que deviene de aquel hombre triunfante de la revolución francesa: blanco, propietario y padre de familia (¿racista, colonial machista y homofóbico?).

Si las mujeres somos el motor de las transformaciones sociales, si nos hemos constituido en las "sujetas políticas" (plural que da cuenta de la diversidad y la singularidad) capaces no sólo de cuestionar el sistema patriarcal sino de poner patas para arriba la cultura machista que nos oprime, si las mujeres somos capaces de decidir sobre nuestros cuerpos, y alojar todos los matices de la diversidad, estamos haciendo de "lo político" un acto instituyente. Este acto instituyente es un mortal peligro para el sistema y la cultura patriarcal. Entendiendo que cuando se habla de “patriarcado” no debemos pensarlo sólo como un sistema de dominación heterosexual, sino como sistema de opresión política y económica.

El efecto que surge de las palabras que cuestionan, de los actos que reclaman y revolucionan será esta violencia contra el cuerpo y la subjetividad de las mujeres. Violencia que parece no tener fin y que no es “otra cosa que el disciplinamiento que las fuerzas patriarcales nos imponen a todos los que habitamos ese margen de la política. Se trata de crímenes del patriarcado colonial moderno de alta intensidad, contra todo lo que lo desestabiliza, contra todo lo que parece conspirar y desafiar su control, contra todo lo que se desliza hacia fuera de su égida, con las varias estrategias y tácticas diarias con las que muchos de nosotros, a propósito, o inadvertidamente, nos deslizamos y escabullimos de la vigilancia patriarcal y la desobedecemos.(Segato)

Será determinante poder pensar el acto instituyente, en su lógica discursiva como así también en el sujeto que sea capaz de sostenerlo.  

La actualidad del malestar en la cultura se manifiesta hoy en día por el odio al Otro, sus expresiones y manifestaciones se observan no sólo en el resurgimiento de nacionalismos, fanatismos religiosos, racismo y diversas formas de xenofobia, sino también hacia las mujeres en tanto éstas se presentan como no-semejante produciendo un efecto de “amenaza” a la idea de universalidad que la globalización pretendía como modelo de uniformidad identitaria funcionando como obturación de la singularidad, especialmente del goce (Miller. J.).

Globalización que encuentra en esta fase tardía del capitalismo el territorio más fértil. El Neoliberalismo no es solo una ideología es un dispositivo de poder. "El neoliberalismo se extiende no sólo por los gobiernos, circula mundialmente a través de los dispositivos productores de subjetividad”, dirá Alemán. Es el contexto donde estamos escribiendo el texto político de estos tiempos. Y donde las ultraderechas, de un lado y otro del mar, están produciendo su marca indeleble, su trazo grueso y fuerte, con el que pretenden construir un nuevo sujeto que demanda mano dura y eliminación de toda diferencia. Que no respeta las diferentes formas del goce de cada sujeto. Que castiga el goce del otro. Es un odiar, un no soportar el goce del Otro. Y más aún, podríamos agregar se odia la manera particular en la que se imagina el goce del Otro. 

Estas “sujetas políticas” que somos hoy las mujeres, lo somos en tanto seamos capaces de sostener ese espacio diverso que representa hoy la colectiva feminista. Espacio de tensiones agonistas al decir de Chantal Mouffe. El ‘agonismo' supone un conflicto entre semejantes pero adversarios a la vez, quienes comparten determinados valores, objetivos, luchas; pero difieren en cómo los interpretan, los organizan, y los representan en el terreno de las disputas, Mouffe llama a esto «conflicto consensual». Este es el campo de la política por definición. Campo de fuerzas, de tensiones y de disputas. Forma de construir la política entre “iguales” diferentes y singulares.

Por el contrario, el antagonismo es una relación entre enemigos que no se respetan y que desean eliminarse entre ellos. La tesis de Mouffe es que no existe sociedad sin exclusión o violencia. La salida que ella propone es la 'democracia agonística’ transformando el antagonismo en 'agonismo'. Una forma de institucionalizar el conflicto y 'tamizarlo' de alguna manera, utilizándolo para revitalizar la democracia.

Y este será tal vez el desafío mayor de la colectiva feminista para no ser pensadas como suele escribirse y decirse por ahí: “las mujeres son un nuevo sujeto político” siendo visibilizadas solamente en términos de posibles votantes de políticas que reproducen el sistema que estamos haciendo tambalear hasta caer, “si sólo se entregan al cálculo electoral y prescinden de su legado ético y político pierden su filo cortante, su verdad y su razón de ser”, dirá Alemán al referirse a los proyectos emancipatorios que quieren llegar a las mayorías. Habrá que asumir una apuesta sin garantías en la que muchas veces se revelará que la hegemonía se construye a partir de cohabitar la dispersión de un espacio colectivo que en sí mismo es un territorio en disputa.

El feminismo se nos presenta como la acción política de deconstrucción del sistema patriarcal, racista, homofóbico y colonial. El feminismo será entonces, lo político en tanto acto instituyente. No una moda y mucho menos un privilegio de las mujeres blancas, intelectuales y burguesas, porque de ser así sería una nueva versión del patriarcado, o peor aún un "patriarcado recargado". Las actuales condiciones de vida -materiales y simbólicas- de muchas mujeres exige pensar desde la colectiva feminista un proyecto emancipatorio social, cultural, personal, político y económico. Hay que impugnar el patriarcado en toda su compleja trama de dominación y opresión.

Recordemos que, para Lacan la raza se constituye por el modo en que se transmiten los puestos simbólicos según el orden del discurso. Ese orden implica modos de gozar.Para operar una modificación hace falta más que palabras. Será necesario habitar esa frontera entre la reflexión teórico militante y el compromiso político transformador.



Bibliografía:

ZafiropoulosMarkos. “La cuestión femenina de Freud a Lacan. La mujer contra la madre”. Editorial Logos Kolos. 2017

Segato Rita. “La guerra contra las mujeres” enhttps://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/map45_segato_web.pdf

Miller, Jacques A. “Extimidad. Ed. Paidós. Buenos Aires. 2010

Lacan, Jacques: “Función y campo de la palabra y el lenguaje”. Escritos 1. Siglo Veintiuno Editores. Bs. As. 1988.



Lacan, Jacques Seminario Libro 17, El reverso del Psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós. 1992.

Alemán, Jorge. “Neoliberalismo y Subjetividad” en https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-215793-2013-03-14.htm

Aleman, Jorge. “el acto instituyente en el terreno del otro neoliberal” en https://agendacomunistavalencia.blogspot.com/2017/11/el-acto-instituyente-en-el-terreno-del.html?view=classic

TCACH1, Iván. Agonística: Pensar el mundo políticamente. Estud. - Cent. Estud. Av., Univ. Nac. Córdoba [online]. 2014, n.32 [citado 2019-01-17], pp.299-305. Disponible en: <http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-15682014000200017&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1852-1568.


(*) Licenciada en Psicología. UNSL.

     Magister en Salud Pública. UNC.

     Especialista en Salud Mental Comunitaria. UNLa.

       Doctoranda en Psicología. UNLP.